jueves, 27 de febrero de 2014

El tunel de la vida

Te costó parirme...
Sé que estuviste dos días de parto. Que era cabezón y que sufriste lo indecible. Que estaba muy calentito y cómodo dentro de tí. Que casi muere uno de los dos. O los dos. Que mi padre estaba histérico intentando encontrar una solución. No sé... creo, que incluso me pusieron una inyección en el corazón... en fin, que fue duro.
Pero ya sabes que todo lo bueno cuesta. Y yo soy muy bueno, bueno de verdad, demasiado bueno. 

Uno de mis sueños más recurrentes es mi imposibilidad para pasar por un agujero en una montaña, pasar por un tubo, pasar por un sitio estrecho... debe ser por el difícil tránsito que tuve para pasar el canal del parto.

Viene a mi memoria el aroma de la ropa de cama recién puesta y eso besos de madre que me dabas para arroparme y reconfortarme. Tanto me arropabas, que me sujetabas la ropa de la cama con unas pinzas especiales con el ánimo de que no me destapara. Hasta que un día equivoqué el sentido de la orientación y me fuí metiendo hacia los pies de la cama y no encontraba la salida. Otro trauma, hasta que llegaste al galope para salvarme del peligro, como siempre.

Gracias




No hay comentarios:

Publicar un comentario