El pasillo de papel.
Era habitual llegar del colegio con mi padre y encontrarnos en la puerta de casa con un camino de papel de periódico para salvaguardar de huellas el pasillo recién fregado.
Era habitual también el cabreo de mi padre al no poder pasar convenientemente hasta el salón. Era imposible que no hubieras tenido tiempo antes para limpiar. Pero...
Papá trabajaba como comercial, representante de la fábrica de colas, barnices y adhesivos del primo de papá, el tío Juanito. Un hombretón de casi dos metros de altura por uno de ancho como tú y os llamabais Juanito y Enriquito, manda güevos.
Esta circunstancia hacía que papá tuviera uinas ganas enormes de llegar a casa a descansar y tú, que llevabas todo el día en casa, limpiando, ordenando, haciendo la comida, estuvieras deseando que llegara para salir a dar una vuelta aunque fuera a casa de tus padres.
Como siempre los polos opuestos se atraen y los del signo se repelen. Estabais hechos el uno para el otro.
Un amor tan incipiente sólo podría durar hasta que la muerte os separe. Desde tan temprana edad se forjan unos lazos dificiles de romper. Y vosotros, con vuestros altibajos, siempre salisteis adelante.
Besos
No hay comentarios:
Publicar un comentario